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Avatar: Te veo

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"Te veo" es el saludo habitual de los Na'vi, la raza gatunoalienígena de Avatar. Lo considero apropiado para comenzar la entrada, porque es imposible a estas alturas no ver el efecto que ha tenido el film.

Esta semana he tenido el placer de disfrutar por fin de esta película de James Cameron que tanto ha dado que hablar últimamente. A lo largo del mes que ha pasado desde su lanzamiento, he visto (aunque por encima, para evitar spoilers) montones de artículos, entradas, reseñas, críticas y noticias que hablaban de esta película, que ha recaudado en tiempo record lo que las películas más taquilleras en años y que ha causado polémica en todos los sentidos, desde críticas del Vaticano hasta de personas que han entrado en depresión profunda tras ver la película.

No voy a entrar en la opinión que me merecen las declaraciones del Vaticano ni las tendencias emo de ciertos grupos, ya que mucho se ha dicho ya y poco podría añadir. Sé también que mucho se ha dicho ya sobre Avatar y que poco puedo añadir al respecto, pero la película y la sensación que me ha quedado después de verla me motivan a escribir un poquito sobre ella.

Como digo, fui al cine apenas sin conocer el argumento, únicamente con la filtración de "Es como Bailando con Lobos o Pocahontas". Tampoco he estado una década esperando esta película ni siguiendo su desarrollo, así que no tenía ninguna expectativa ya hecha. Y mi perfil de espectador (para cine) está bastante orientado a disfrutar con la vista de los efectos especiales y de aquellas ventajas que ofrece la pantalla grande que no puedo obtener en mi televisión, con lo cual es fácil averiguar el impacto que me causó la misma.

Es evidente que salí del cine con una sonrisa enorme en la cara, y creo incluso que dejé un charquito de baba en mi butaca. La película, que hay que ver en 3D casi por obligación, me parece una obra maestra del diseño gráfico y las nuevas tecnologías del espectáculo. La recreación del mundo de Pandora es magnífica, los diseños son atractivos a pesar de cierto derroche de colores fosfi exageradamente pastel y, como un amigo me había comentado ya, en definitiva AVATAR es un parque de atracciones para la vista maravilloso.

Sí que es cierto que el argumento carece de originalidad, y casi desde el principio adivinas quien va a vivir, quien va a morir, qué va a pasar y hasta intuyes cómo. La falta de originalidad, realmente, no es un defecto tan grave como parece porque la historia está muy bien narrada y con un ritmo adecuado. He oído muchas críticas sobre la lentitud de esa historia, pero por mi parte, considero la lentitud una posibilidad para seguir disfrutando de los entornos y la fotografía. Al fin y al cabo, el desarrollo de la trama solo confirma las suposiciones que ya te haces nada más comenzar.

Como digo, Avatar no es original con el planteamiento (como tantas otras grandes obras), pero la cuenta muy bien. La historia recoge valores ecologistas, denuncias del abuso de poder de las sociedades tecnológicamente avanzadas y un trasfondo de espiritualidad recobrada y lucha por las libertades, valores fácilmente defendibles.

A pesar de lo mucho que la disfruté, me parece que el mayor problema que le he visto a la película es ese, la infalibilidad de esos valores, un maniqueísmo e idealización excesivos que mastican la historia por ti para que no tengas que esforzarte en pensar. Los buenos son Na'vi, guapos, perfectos, inteligentes y místicos, con un mundo precioso y vivo. Los protagonistas humanos desean ser na'vi y tienen valores inquebrantables. Y los malos son malos, feos, torpes, testarudos, autoritarios, egoístas y humanos.

No hay matices en la historia. De hecho, para que no se pueda discutir el derecho de los Na'vi sobre sus territorios sagrados, Cameron materializa científicamente la espiritualidad del mundo de Pandora en forma de un internet neuronal cuyo router tiene forma de Árbol Sagrado. Vamos, que el personaje con más matices en ese sentido es Sigourney Weaver, y eso porque lleva un personaje transgresoramente fumador [notese la ironía].

La peli tiene sus carencias, pero es fácil reconocer que ese simplismo es precisamente una de las bazas por las que seguramente haya llegado a muchísima más gente y haya conseguido recaudar tanto en tan poco tiempo.

En definitiva, Avatar es una historia con la que se puede identificar cualquier causa humanitaria, que inventa un gigantesco mundo/internet vivo que sería la delicia de muchos y que, además, lo recrea con un nivel de realismo que quita el hipo.

Nos guste más o menos, es indudable que esa película se va a convertir en un hito, por mucho que le pese al Vaticano.

PS: Un amigo me comentó en su momento que lo que menos le había gustado de Avatar era la banda sonora. Por mi parte, considero que el problema es que la BSO pasa desapercibida con respecto al resto pero que no es mala. Claro está, siempre y cuando te guste la música étnica.

Artículo publicado originalmente por Daan en unbosquedeideas.blogspot.com.  

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